lunes, 31 de agosto de 2015

TANTOS DÍAS FELICES


AUTOR: Laurie Colwin
EDITORIAL: Libros del Asteroide
Nº DE PÁGINAS: 264
ENCUADERNACIÓN: Tapa blanda
PRECIO: 19,95 













Hoy os traigo una novela romántica. ¡Esperad!, ¡no huyáis!, conozco la importancia que tienen los adjetivos, así que dejadme añadir algunos. Os traigo una novela romántica, si, que nos habla sobre las vicisitudes del amor pero también os traigo una novela divertida, ingeniosa, elegante, sobria y ante todo inteligente. ¿Ya os he hecho cambiar de opinión? si así es, espero que os quedéis y que le deis una oportunidad a Tantos días felices, porque os prometo que si lo hacéis no os vais a arrepentir.

Vincent y Guido son primos y además de eso grandes amigos, ambos lo son todo el uno para el otro, y como todos hemos hecho cuando eramos niños ambos conservan sus ambiciones infantiles; el uno aspira a ganar el Nobel de física y el otro a ser un gran escritor de poesía. El tiempo pasa y aunque ninguno ha logrado alcanzar su meta no están tan lejos de ellas. Vincent trabaja en el Consejo de Planificación Urbana, investigando los problemas de la gestión de residuos urbanos y Guido administra la fundación de su familia, dedicada a financiar proyectos de arte público. Se podría decir que ambos han conseguido construirse una vida estable, en lo que al aspecto económico se refiere, pero aún así les falta algo...

Guido es un hombre sensible y muy reflexivo, puede pasarse gran parte del tiempo haciendo cabalas y teorizando sobre las cuestiones más nimias y entonces conoce a Holly, una mujer inescrutable, fría en apariencia, elegante y preciosa, justo la horma de su zapato. Vincent es espontáneo, relajado y optimista por naturaleza, se dedica a ir de flor en flor, a mantener aventuras esporádicas que siempre tienen fecha de caducidad, hasta que conoce a Misty; una judía inteligente, cascarrabias, misántropa y aparentemente dura, Misty es el azote de Dios y es justo lo que Vincent necesita.

- Si no fueras tan educado, no tendrías que haber llegado al extremo de invitarme a cenar para disculparte por tu errático comportamiento.
Vincent levantó los ojos. Misty sonreía.
- Tendrías que ser más como yo - dijo ella.
- ¿Ah, sí? ¿En qué sentido?
- Yo soy el azote de Dios.

Llegados a este punto os permito ser escépticos, yo también lo sería. Dejad que vuestras dudas florezcan: ¿cómo puede ser tan recomendable un libro con un argumento a todas luces tan simplista?, sigue el típico esquema de comedia romántica que todos conocemos tan bien: chico conoce a chica, se enamoran y se casan, ya está. No ahonda, no explora cuestiones más complejas.
No se a vosotros, pero a mi no me importa que me cuenten cientos de veces la misma historia si saben como contármela.

Tantos días felices no pretende ser aquello que no es; es un relato optimista sobre el amor, un canto a la vida narrado de forma deliciosa desde el punto de vista de estos dos primos. Lo que más destaca en esta novela son los diálogos: inteligentes, elegantes, divertidísimos y sobre todo dotados de una naturalidad pasmosa. Laurie Colwin podría equipararse a Jane Austen, ya que, pocos escritores tienen esa habilidad casi mágica para retratar las emociones humanas. Sus personajes son complejos, tiernos y memorables y los secundarios están construidos con los trazos suficientes para que no lleguen a ser simples y aporten más riqueza si cabe a la historia. Colwin crea una novela cargada de aforismos, humor, inteligencia, ternura y un buen puñado de buenas citas. Permitiéndonos asomarnos como espías indiscretos a una determinada etapa de la vida de estos cuatro personajes.

- ¿Te acuerdas de cuando éramos jóvenes y todo el mundo pensaba que las mujeres eran sentimentales? - preguntó Vincent -. Me pregunto quién sería el afortunado que tuvo esa ocurrencia. Descubrir que antes las cosas eran aburridas pero ahora son absolutamente extrañas es algo horroroso. Las chicas a las que conocía las veo ahora como superfluas, pero empiezo a pensar que una mujer que se derrita por ti puede resultar muy atractiva.

Tantos días felices fue publicada en 1978 y su autora Laurie Colwin falleció a los cuarenta y ocho años de edad. Ahora Libros del Asteroide recupera esta pequeña joya. Los que la leáis no os arrepentiréis de haberlo hecho.


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