martes, 1 de diciembre de 2015

APROPIACIÓN INDEBIDA

AUTOR: Lena Andersson
EDITORIAL: Alfaguara
ENCUADERNACIÓN: Tapa blanda
Nº DE PÁGINAS: 208
PRECIO: 17,90 














Ester Nilsson vive su vida sin complicaciones, buscando conversaciones y conversadores que satisfagan su intelecto, escribiendo y persiguiendo sin descanso el entendimiento profundo del mundo del lenguaje y de las ideas y a ese objeto había consagrado su vida, así pues vivía una vida cómoda, sin sobresaltos sabía muy bien cual era su objetivo y lo que esperaba de la vida, de modo que también se hallaba sumida en una relación sin sorpresas, ambos o al menos ella, tenía claro lo que quería y lo que esperaba. Pero todo eso cambió a sus treinta y un años, ya que Ester había olvidado el carácter azaroso que a veces toma la vida, así fue como Hugo Rask un reconocido artista a quien Ester admiraba entró en su vida, cuando a ella le habían encargado dar una conferencia sobre él y ese encuentro dio lugar a todo lo demás: la vida de Ester quedó arrasada y reducida a sus cimientos, dejando en ella heridas y alguna que otra cicatriz, arrastrando un sufrimiento que sólo un amor no correspondido puede infligir.

Apropiación indebida no es una historia de amor sino una historia sobre el amor, en concreto una de las formas de amor que más dolor producen: el amor no correspondido. Lena Andersson pone encima de la mesa ese sentimiento y lo disecciona meticulosa y concienzudamente, poniendo en palabras emociones que todos hemos experimentado y que, sin embargo, resultan inefables, somos incapaces de verbalizarlas, de expresarlas con claridad y hacer llegar al otro el torbellino emocional que estamos experimentando en ese momento. Y todo ello lo hace con un lenguaje exquisito, sin florituras, tremendamente culto y cuidado.

En Ester podemos reconocer todos y cada uno de los signos del enamoramiento, ha llegado un punto en el que por más que quiera negar la evidencia, la verdad cae demoledora por su propio peso: está loca por Hugo y ahí es donde comienza su tortuoso viaje. Después de muchas comidas y de largas e incontables conversaciones Ester piensa que aquello que anhelaba con tanta desesperación ha llegado, por fin existe un sentimiento mutuo entre ambos, pero como bien dice Ester: el que frena siempre manda. El que menos voluntad muestra, más poder ostenta y llegado ese momento, el instante en el que la balanza se desequilibra, todo se resquebraja.

Y por eso empatizamos con Ester porque nos sentimos reconocidos en ella, porque nos reconocemos a nosotros mismos o a otros en todos los síntomas y todas las acciones: cuando cualquier palabra o gesto es sometido al más minucioso y riguroso análisis, pues una simple palabra o acción pueden interpretarse de centenares de formas, ¿verdad? Pero, al final siempre nos declinamos por aquella que justifica nuestra forma de pensar, por la que nos conviene, por la que calma nuestra ansiedad como un bálsamo y mantiene a raya nuestras inseguridades, ¿qué opción queda si no es así? lo importante es mantener la esperanza viva.

El dilema de los físicos:
Que no recordamos lo qué aún no ha pasado.
El dilema de los filósofos:
Que recordamos algo simplemente porque ha pasado.
El dilema de los psicólogos:
Que recordamos algo porque nos resulta más conveniente.
El dilema de los políticos:
Que la gente tiene memoria.
El dilema de los médicos:
Que la memoria falla.
El dilema de los amantes desgraciados:
Que la memoria de lo que ha pasado nos cambia.

Por otra parte, tenemos a Hugo, que llena todos y cada uno de los pensamientos de Ester, que la consume y la desvela, que sabe que no ama pero que se deja llevar, que teme enfrentarse a ella y no quiere o no es capaz de aclarar las cosas y de ese modo sigue torturándola, sigue alimentando su esperanza que es lo único que en los últimos tiempos ingiere Ester.

Yo creo que el problema consiste en que interpretamos los actos de los otros de un modo conductista, desde un punto de vista externo y objetivo, mientras que nuestros propios actos los consideramos de manera fenomenológica, desde dentro de la conciencia. Ese es el dilema del hombre. Por eso tenemos todos una comprensión tan amplia de nuestros propios actos y tan reducida de los de los demás.

Lena Andersson ha escrito una novela brillante, inteligentemente escrita, con una clarividencia absoluta sobre los desvaríos del amor, en la que nos habla del anhelo, de la esperanza, del sufrimiento y también de la felicidad y sobre todo de como en nuestra desesperación nos mentimos y nos engañamos a nosotros mismos de las formas más intrincadas, negando una realidad que en verdad conocemos con el único propósito de ser queridos. Un libro que tenéis que leer.

∞+++


2 comentarios:

  1. Me ha encantado tu reseña. No soy mucho de leer cosas de amor, pero este sí que se ve bueno, espero encontrarlo besitos<3

    ResponderEliminar
  2. Pues ya verás como te gusta, porque no es nada empalagoso, al contrario y es muy cortito, ¡tienes que leerlo!

    ResponderEliminar