jueves, 6 de octubre de 2016

BROOKLYN


Los hermanos de Eilis han emigrado a Birmingham en busca de un empleo y una vida mejor, ahora en su pequeña casa de Irlanda tan solo quedan ya su madre viuda, su hermana Rose y ella misma. Su situación es precaria las tres dependen del trabajo de Rose, ya que Eilis tan solo ha podido encontrar un insuficiente empleo en una tienda del pueblo regentada por una autoritaria y malhumorada mujer. Son conscientes de su situación pero el saberse juntas les insufla los ánimos suficientes para aguantar lo que venga, sin embargo, el azaroso destino le tiene preparada a Eilis una oportunidad en forma de un empleo bien remunerado en América en el que además tiene la posibilidad de ascender y labrarse un buen porvenir. Todas; Rose, su madre y Eilis también saben que debe partir hacia Brooklyn. Así que Eilis coge sus miedos, sus inseguridades, sus ilusiones y su pena y se embarca con todas ellas en un barco rumbo a su nueva vida.


En Brooklyn trabajará como dependienta de unos grandes almacenes mientras por las noches estudiará afanosamente para poder ascender al puesto de contable. Los días van pasando mientras Eilis intenta adaptarse a su nueva vida pero la nostalgia por su familia, por su hogar es un árbol con unas raíces demasiado profundas que se arraigan fuertemente en ella. Con todo, la bulliciosa ciudad con su ajetreado ritmo logran mantenerla ocupada en su rutina: el trabajo, sus estudios y pequeñas situaciones y choques culturales con los que tendrá que bregar, ello hace que poco a poco las raíces vayan menguando y que la nostalgia y la pena vayan disipándose con el pasar de los días. 

Ya había hecho una maleta y repasaba mentalmente su contenido, esperando no tener que volver a abrirla. Una de aquellas noches, tumbada despierta en la cama, cayó en la cuenta de que la próxima vez que abriera aquella maleta lo haría en una habitación diferente, en un país diferente, y entonces por su mente cruzó involuntariamente el pensamiento de que sería mucho más feliz si la abriera otra persona y que esa persona se quedara la ropa y los zapatos y los usara a diario. Ella prefería quedarse en su hogar, dormir en aquella habitación, vivir en aquella casa, arreglárselas sin la ropa y los zapatos.


Colm Tóibín logra crear una radiografía perfecta del Brooklyn de los años cincuenta: la diversidad religiosa, étnica y sexual, la discriminación no solo racial si no también derivada de la diferencia de clases sociales se plasma fielmente en las páginas de la novela.


Poco a poco Eilis va encontrando su sitio en su nueva vida, hasta que un inesperado incidente ocurrido en Irlanda la hace regresar a su tierra natal. Lo que la obliga a sopesar sus opciones,poner en orden sus sentimientos y al final decidir. A medida que la narración avanza uno admira perplejo lo bien orquestada que se encuentra la novela. Tóibín se sirve de un estilo sobrio, elegante que no recurre a excesos ni grandilocuencias y a través de Eilis una joven introvertida y de carácter contenido es capaz de transmitir los pensamientos, turbaciones, preocupaciones y desventuras que sufre nuestra protagonista. Es precisamente aquí donde se muestra la brillantez de su autor que hace sencillo algo muy difícil: hacer brillar lo cotidiano, lo corriente y rutinario de nuestras vidas como algo extraordinario.


En esta novela se pone de relieve la familia, la necesidad, el trabajo y el amor que define el lugar en el que se encuentra nuestro hogar.





2 comentarios:

  1. Hace un tiempo que no leía tus entradas. Me ha gustado tu opinión, creo que es la clase de libro que me gustaria leer. Además si transcurre una parte de la historia en Irlanda la quiero más, amo ese país (noséporqué)
    Besos y abrazos <3

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    1. Su!Para mi es de los mejores libros que he leído en lo que va de año,me encanto.Ahora me queda ver la peli! :) Un abrazo enorme!

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